Cada estrella en el cielo es un sueño perdido, ilusiones transformadas en utopías, juegos de niños olvidados en el pasado. Mi cuerpo es golpeado por cada impresión, cada sueño tonto, cada ilusión rota.
El ocaso marca un nuevo día, comenzando a vivir, en mi mente soñando anhelando que sea realidad, esperando alcanzar esa utopía. Viviendo aquella revolución en mi interior mis demonios carcomiendo mis sentidos, mis ilusiones, y ganas de vivir.

Eme aquí postrada, sobre la tumba de los sueños no cumplidos, donde yacen mis sentimientos, donde está la vestidura de mi fortaleza rasgada y carcomida, por el tiempo. Donde aquellos sueños e ilusiones de niño, se encuentran enterrados.
Esperando su resurrección, y que vuelvan a mí las ilusiones que devuelvan esperanza e iluciones a mi vida.
Y mientras eso sucede, veo pasar el tiempo, lentamente.
